El universo de las emociones

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,

Génesis 1:26  (RVR60)

Actualmente nos encontramos en la era del entretenimiento. Los smartphones se actualizan con mayor rapidez. Los sistemas operativos cada vez vienen con una mayor tecnología. Los niños ya pueden fantasear con una realidad virtual. Las redes sociales han acortado la brecha de las distancias físicas. Prácticamente, el ser humano ha alcanzado la cima de su capacidad. Tanto así, que la inteligencia artificial o las computadores que analizan datos, pueden llegar a desplazar al ser humano de su centro de operaciones.

Aunque la sociedad avanza a pasos agigantados en términos tecnológicos, encontramos un vacío del tamaño de un fósil de dinosaurio de la era paleozoica. Hemos enviado el hombre a la luna, pero hace muchos años lo restringimos de acceder a sus emociones. A través de frases como: “Solo los débiles lloran”, “Las mujeres son más emotivas que los hombres”, “Calla tu dolor, deporsí a nadie le importa”, “Vamos a trabajar, sin importar cuál sea tu estado de ánimo” “Trabaja hasta el amanecer que debes llevar sustento al hogar” “Calla, calla, calla…”

Por esa y muchas razones más, tomar en cuenta nuestras emociones es una urgente necesidad. No desde un punto de vista superficial, sino poder adentrar al universo de nuestras emociones. Te pregunto: ¿Cómo te has sentido en el último mes? ¿Puedes detectar algunas de tus emociones más predominantes? ¿Es útil lo que sientes o se trata de algo que te perjudica?

Es tiempo de sumergirnos en una área de la cual jamás podremos salirnos (de nosotros mismos). Nos pasamos la vida tratando de describir lo que sucede afuera ignorando lo que sucede dentro. Las buenas noticias es que nunca es demasiado tarde para empezar esta aventura. Un viaje a nuestro corazón.

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